
Como empezar si la misma mente que alguna vez me dijo que hacer, ahora esta callada.
Hay que comenzar por entender lo que se perdió, dejar un trabajo que te apasiona y te llena como ser humano es difícil, sé que varios dirán que estoy loca, que esta situación es como cambiarse un par de calcetines sucios y ya.
Otros tantos me entenderán. A poco no, hay veces en que consideras tener el mejor trabajo, ese que te gusta hacer, que le dedicas horas extras sin reserva, por el cuál sientes pasión diariamente, ese que preferirías hacer por puro amor. Pero ahora, qué hay con las expectativas?
Te imaginas una vida de cuento y crees que todo va a durar por meses, con suerte, por años.
Para mí, esta ocasión dolió demasiado, te involucras emocionalmente con una idea, una vida, una rutina, y es más difícil agarrar el ritmo de nuevo.
Cuando quieres empezar otra vez y buscar otros empleos alguien llega y te recuerda que sobre ti pasaron todo tipo de trenes y escupitajos, esos que te hicieron achicar tu gran perseverancia.
Personas que te dicen: Tú no sirves para esto, debiste haber estudiado otra carrera, que no sabes redactar, no me gusta como trabajas, me saca de onda tu forma de entrevistar, en fin. Un sin número de escusas que te dejan con un poco de cenizas las cuales no has logrado reunir por completo.
Como sentirse, como salir, como volver a adquirir esa confianza que se quedó ahí, en esa silla y frente a esa máquina que te vio hacer tus primeros pininos impresos.
Me siento como infante sin saber a dónde va mi presente, cuando pienso que cada día es tan plano como el siguiente, no sé dónde me perdí. Si te cortan las alas es complejo pegarlas, te da miedo mirar hacia atrás para checar la razón, el momento perfecto en que lo hiciste mal.
Cavilas, analizas, repites escenas, frases y actitudes. Quizás debiste llevarte mejor con X y Z, a la mejor pudiste ser más lambiscón con el jefe o la jefa, en caso extremo debería haberme ligado al editor o haberme hecho comadre de la coeditora.
Conocer o mejor dicho adivinar el pensamiento de un jefe es la pregunta de los 64 mil. Se supone que no debería de valer el si me caes bien, si me gustas, si me conviene tenerte o si hacemos clic químicamente. Lo importante aquí, es la CAPACIDAD.
Cuando deje mi segundo trabajo sabía que no estaba siendo sincera conmigo misma, me estaba engañando, no era feliz, no me gustaba lo que hacía en ese sitio, y un día alguien me dijo que tenía que buscar eso que le sacará chispas a mi alma.
El día que lo encontré fue tan rápido y tenía miedo como cuando comienzas algo nuevo. Aprendes el primer paso, luego el segundo, después acudes a la práctica y al final improvisas un poco. Pero estás consciente que poco a poco, mejorarás porque te interesa lo que haces, amaste lo que hacías.
La vida profesional no termina en un periódico, el mundo comienza cuando te atreves a mirar más allá. Después de todo, alguna vez tenía que escuchar ese tan temible: Muchas gracias por todo, pero queremos prescindir de tus servicios en este medio.
Lo que ahora tengo perdido no es mi orgullo, menos mi dignidad. Esas están tan firmes como siempre, lo que me preguntó día a día es.
Donde quedó mi CAPACIDAD, a donde fue esa mujer que gusta de contar historias de los demás, aquella mujer que muere de ganas por escribir en su periódico favorito, esa mujer que admira este oficio que canta con las letras, esa que desde sus 17 años sabía que quería ser periodista.
Aquí está. Solo que necesita un empujón, necesita reinventarse, seleccionar sus prioridades profesionales, superar esos temores que tanto daño hacen, sacarse de la mente esas palabras vacías y arrancarse esas cadenas que no la dejan levantarse.
Tomar un segundo, tercero, cuarto y más vuelos se puede. Lo importante es LEVANTARSE no caerse. Lo primero es organizarse, lo segundo decir quién eres, lo tercero dejarles en claro para que puedes servirles. Así que, vamos por lo que quiero y quieren ustedes quienes se han identificado con este texto.


