
Tenías recuerdos y memorias guardados en la insignias de tus ropas
los zapatos bajos que siempre usas, jamás te ayudarán a alcanzar las estrellas.
Tenías una mascada puesta sobre el cuello
con esa envolviste la amargura de risas y los sarcasmo de pena
ni cambiando de color, podrás alcanzar belleza personal.
Guardas la arrogancia en el clóset...
guardas la sordera en tu mente
guardas la hipocresía en tus zapatos.
Querías que el mundo y la gente se pegarán a tus ropas,
ni el interior con encaje se resiste a la comezón que provocas.
Querías que los ojos y las mentes se inclinarán ante todo
ni los sombreros y las gafas sienten tanto desdén de tu parte.
Guardas la arrogancia en el clóset...
guardas la sordera en tu mente
guardas la hipocresía en tus zapatos.
Creías que el tiempo era para los ricos
pero olvidaste que el reloj de tu clóset carece de corazón y manecillas.
Creías que los suéteres no abrigan con el cariño
pero olvidaste que la amistad verdadera siempre está conmigo.
Guardas la arrogancia en el clóset...
guardas la sordera en tu mente
guardas la certeza de no volver a verme.