
Coincidir es inevitable en la vida de todo ser humano, más cuando sabemos que de alguna forma la ciencia ha demostrado que estamos a seis personas de encontrarnos.
El rostro no dice lo mismo que hace algunos años en los que se creyó haber encontrado la felicidad y plenitud completas. Todo se modifica, todo se transforma y evolucionar es la clave para mirar al frente.
Descubrir de pronto que una de tus personas importantes pasa delante de mi en la calle, es inconcebible. Nervios…miedo…desasosiego…tristeza…sentimiento. Y tan sólo una persona modificó mi día, si hubieses sido tú, mi reacción fuere diferente.
Seis personas la una del otro… seis minutos observando… seis pensamientos que mi cuerpo dicta a la razón… seis latidos del corazón que no te regalo, ya.
La pregunta queda en el tintero. ¿Qué harías tras un volverlo a ver? Me soplan al oído. No hay reacción alguna ensayada para ese suceso, pero si hay varios incisos para resolver el paréntesis de tus propias acciones.
Seguramente te harías el perdido, posiblemente disimularías ceguera instantánea, casualmente no hablarías ni por caballerosidad, ni educación. El orgullo fundido en eso a lo que le llamamos cuerpo, te impide aceptar los errores que aun no te perdonas a ti mismo.
Coincidir es un acto, una reacción en cadena que desemboca miles de ideas a su paso. Coincidir es contrariarse entre el ser o el estado físico.
Seis minutos de distancia… seis centímetros de vacío sin circunstancias…seis sonrisas no provocadas…seis caricias inconsumables…seis besos del alma.
Los científicos explican más de esta reacción en cadena ...