Sanguinaria sed de las entrañas has vendido
ni la madrugada calma tu sórdida venganza
ya no ríes como antes con el dolor.
Compites con desazón al infortunio que hoy atraviesa tu causa
incesante delatora pasible y desolada.
¿Dónde estás? que no grita tu alma
dormitas acaso con los ojos muertos y las ideas revueltas
mascullando tu carne para no reproducir temores
sal de esa zona de confort que disminuye el poco oxigeno la menor paciencia
huye de esa decepción maldita que te lastima.
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